Paleografía hispánica y catalana: de los signarios ibéricos a la letra carolina

Antes de que el latín se impusiera con la conquista romana, la península ibérica usó varios sistemas de escritura propios, casi todos de origen fenicio o griego adaptado, para lenguas que en su mayoría siguen sin descifrarse. El más antiguo, el tartesio (siglos VIII-V a.C.), se puede leer pero no se sabe qué lengua transcribe. El ibérico nororiental, usado en toda la costa mediterránea desde el siglo IV a.C., es un semisilabario mixto —signos silábicos para consonante+vocal, signos alfabéticos para vocales y continuas— que se transcribe con seguridad desde 1922, pero cuyo significado sigue siendo, en gran parte, un misterio: no hay ni un solo texto bilingüe suficientemente largo, el equivalente a una piedra Rosetta, que permita traducirlo con garantías.

El hallazgo más reciente y prometedor llegó en 2021: la Mano de Irulegi, una mano de bronce de tamaño natural hallada en un poblado vascón de Navarra, con una inscripción de cinco palabras en escritura ibérica. Una de ellas, transliterada como sorioneku, recuerda de forma llamativa al término vasco actual zorioneko («de buena suerte») — el primer indicio directo de una posible conexión entre el vocabulario vascónico antiguo y el signario ibérico, aunque su interpretación exacta sigue en debate académico.

La Mano de Irulegi, pieza de bronce con una inscripción vascónica, junto a la transcripción de sus signos.
La Mano de Irulegi, inscripcion vasconica en escritura iberica. Imagen del almacen historia.egv.es.

Con la romanización, el alfabeto latino desplaza a los signarios prerromanos, y siglos después, bajo el reino visigodo, se desarrolla una minúscula propia —la escritura visigótica— que se usa en Hispania hasta el Concilio de León de 1090. Aquí está la particularidad catalana: mientras el resto de los reinos cristianos peninsulares mantuvo la visigótica hasta esa fecha, los condados de la Marca Hispánica adoptaron la letra carolina franca ya desde los siglos IX-X, casi dos siglos antes, por su integración política y eclesiástica directa en el mundo carolingio — un detalle caligráfico que refleja algo mucho más de fondo: Cataluña miró hacia Europa desde su misma formación como entidad política.

Hoy la investigación avanza con imagen multiespectral, fotogrametría 3D y, cada vez más, inteligencia artificial entrenada para proponer dataciones y ayudar en transcripciones masivas de archivos completos.

Fuentes: Hesperia (UCM) — banco de datos de lenguas paleohispánicas, Wikipedia — Mano de Irulegui.

Para profundizar más: el informe completo.