El arqueólogo Samuel Nión-Álvarez, del INCIPIT-CSIC, ha publicado en el Journal of Archaeological Science (2026) un estudio de radiocarbono con 272 dataciones de 109 yacimientos del norte peninsular, entre ellos el castro de Viladonga, en Galicia. Con modelos bayesianos compara cuándo se abandonan unos poblados y cuándo aparecen otros. Su conclusión: los poblados fortificados de la Edad del Hierro Antigua se abandonaron en menos de un siglo, hacia el 400 a. C.
El declive empezó en el Cantábrico occidental, donde los primeros yacimientos se dejaron a finales del siglo VI y principios del V a. C., y se extendió después a la región atlántica y a la Meseta norte occidental. En cada región el cambio ocurrió en pocas décadas, con una superposición mínima entre la fase antigua y la nueva, y algunos poblados se reocuparon más tarde.

La reconstrucción fue mucho más lenta. Los asentamientos nuevos aparecieron a principios del siglo IV a. C., primero en el Cantábrico occidental y en la región atlántica: eran mayores, a menudo amurallados y estaban más cerca de buenas tierras de cultivo. En el extremo oriental, los castros fortificados no se generalizan hasta comienzos del siglo III a. C.
El estudio documenta cuándo ocurrió el cambio, no por qué. El resumen de la revista menciona como posibilidades la guerra, el crecimiento de la población y los cambios en la estructura social, sin que estos datos permitan decidir entre ellas.
Fuentes: Journal of Archaeological Science (artículo original, DOI), Archaeology News Online Magazine (11/10/2026). Más detalle en noticias.egv.es.


