Cinco extinciones masivas jalonan la historia de la vida animal: la del Ordovícico-Silúrico (~445 millones de años, ~85% de especies perdidas por una glaciación de Gondwana), la del Devónico Tardío, la del Pérmico-Triásico (~252 Ma, hasta un 96% de las especies, por el vulcanismo masivo de los Trapps de Siberia — la mayor extinción conocida), la del Triásico-Jurásico, y la del Cretácico-Paleógeno (~66 Ma), que acabó con los dinosaurios no avianos tras el impacto de un asteroide en Chicxulub. A esas cinco se suma hoy una sexta, en curso desde hace unos 50.000 años y acelerada por la actividad humana directa.
Entre medias, el planeta ha oscilado constantemente entre frío y calor: desde la Glaciación Huroniana (hace 2.400 millones de años) y los episodios de «Tierra Bola de Nieve» del Criogénico, hasta los ciclos glacial-interglaciales del Cuaternario que llevamos 2,58 millones de años repitiendo cada 100.000 años aproximadamente. El Último Máximo Glacial, hace 26.500-19.000 años, bajó el nivel del mar unos 120 metros y expuso puentes de tierra como Beringia, la vía de entrada del ser humano a América.

Ese vaivén climático no es un dato abstracto: empujó migraciones muy concretas. Las ventanas húmedas del Sáhara («Sáhara Verde») facilitaron las salidas de Homo sapiens de África, incluida la gran dispersión mundial de hace 60.000-70.000 años. La megasequía de 4.200-3.900 años se asocia al colapso simultáneo del Imperio Acadio, el Reino Antiguo de Egipto y la civilización del valle del Indo. Y la Pequeña Edad de Hielo de la Antigüedad Tardía (536-660 d.C.), provocada por al menos tres grandes erupciones volcánicas, coincidió con la peste de Justiniano y con la migración de los eslavos hacia los Balcanes, en plena fase final del gran periodo de las migraciones germánicas.
La lección de fondo, repetida en cada episodio: el clima casi nunca actúa solo. Es un factor de estrés o de oportunidad que se combina con demografía, tecnología y política — por eso una misma oscilación fría o cálida tiene consecuencias tan distintas según el lugar y el siglo.
Fuentes: Our World in Data — mass extinctions, Nature Geoscience — Late Antique Little Ice Age.
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