En el yacimiento de Kainua, la antigua ciudad etrusca que hoy ocupa parte de Marzabotto, cerca de Bolonia, un equipo de la Universidad de Bolonia dirigido por la profesora Elisabetta Govi ha encontrado un pozo ritual que llevaba oculto unos 2.500 años. El hallazgo cerró la 39.ª campaña de excavaciones del yacimiento, que este verano se alargó dos semanas más de lo previsto: esa prórroga fue la que permitió llegar al fondo del pozo.

Dentro aparecieron dos estatuillas de bronce con forma femenina, del tipo conocido como korai: figuras vestidas con túnica y manto, tocadas con diademas decoradas, en el gesto ritual de ofrecer una fruta o una flor. Junto a ellas se recuperó una placa de bronce y los restos óseos de dos adultos. Al haber permanecido sumergidas en agua todo este tiempo, las piezas de bronce se libraron de la oxidación y conservan buena parte de su brillo original.
El pozo se sitúa dentro del recinto sagrado dedicado a Uni, la diosa suprema del panteón etrusco, equivalente a la Hera griega y la Juno romana. Su datación, entre finales del siglo VI y principios del V a.C., coincide con el momento fundacional de Kainua, lo que lleva a los investigadores a interpretar las ofrendas como parte de un ritual ligado al nacimiento mismo de la ciudad, y no a un uso posterior del pozo como simple fuente de agua.
Las piezas se expondrán en el MNEMA, el Museo Nacional Etrusco de Marzabotto, que reabrió sus puertas en junio de 2026.
Fuentes: Discover Magazine, HeritageDaily, Archaeology Magazine (Archaeological Institute of America), La Brújula Verde.


